Sistema alimentario sostenible

Perspectivas para alcanzar su sostenibilidad en América Latina y el Caribe

América Latina y el Caribe avanza hacia consolidarse como una región "Hambre Cero". En el año 2015, varios países alcanzaron la meta de reducir a menos de la mitad su número total de personas subalimentadas. Los índices de producción y de comercio, además de una variedad de plataformas de integración y cooperación, revelan una región que lucha por superar sus dificultades de manera coordinada y multisectorial.

Estos avances responden a un compromiso político de los países por generar procesos cada vez más sostenibles, desde un abordaje más amplio y holístico de las problemáticas que aún afectan a la región. Esto significa integrar todas las dimensiones económicas, sociales y ambientales que se interrelacionan al momento de plantear nuevos desafíos, como son la erradicación del hambre y de la pobreza extrema.

La FAO se ha propuesto continuar trabajando para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional de toda la población; así como también la integración de la agricultura familiar como proveedora de alimentos saludables; y la búsqueda de respuestas efectivas para mejorar la resiliencia de los medios de vida ante el cambio climático y las crisis económicas, sociales y geopolíticas.

Los avances observados en los últimos años se pueden ver comprometidos por una serie de elementos estructurales, tales como el uso insostenible de los recursos naturales, las pérdidas y desperdicios de alimentos y la prevalencia de desastres naturales, entre otros.

Frente a ello actores de todos los sectores coinciden en orientar los esfuerzos hacia la sostenibilidad de los sistemas alimentarios, como una de las condiciones necesarias para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional a lo largo del tiempo.

Ante a este desafío, surgen una serie de estrategias que apuntan a integrar a los diversos procesos y actores ligados con la alimentanción, derivando en el sistema alimentario como el entorno para avanzar en los objetivos de nutrición, inclusión y resiliencia.

Sin embargo, ¿qué es un sistema alimentario? En una región donde conceptos como los de cadena de valor, agrocadena o cadena productiva se han abordado de múltiples maneras, se hace necesario ampliar la perspectiva desde una dimensión más integral de las implicancias derivadas de la idea de que los alimentos pueden estar disponibles y accesibles en todo momento, para todos.

Un Sistema Alimentario es la suma de los diversos elementos, actividades y actores que, mediante sus interrelaciones, hacen posible la producción, transformación, distribución y consumo de alimentos.

Cabe destacar que durante las transformaciones, transacciones e interacciones producidas en el sistema alimentario, puede identificarse una serie de actividades interrelacionadas, a las cuales se va añadiendo o disminuyendo valor sucesivamente, desde la gestión de recursos naturales y la biodiversidad hasta la gestión de las pérdidas y desperdicios de alimentos.

Un sistema alimentario interactúa con una amplia gama de otros sistemas, como el sistema energético, de transporte, etc. (Ingram 2011).

Debido a su naturaleza multidimensional, los sistemas alimentarios incluyen aspectos socioculturales, económicos, ambientales y políticos, con actores múltiples, y manejan numerosas cadenas de valor agroalimentarias vinculadas y anidadas en ambientes dinámicos e interactivos.

Por lo anterior, el sistema alimentario puede alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional, generando servicios económicos y sociales, mejorando los medios de vida y proporcionando alimentos sanos y nutritivos de manera estable para toda la población.

Fuente: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.